Reunido el jurado del Trofeo Taurino 3E Caseta La Nuestra
en Algeciras, a 27 de junio de 2013, acuerdan, por unanimidad, otorgar el I
Trofeo Taurino 3E Caseta La Nuestra al matador de toros José María Manzanares,
en su vertiente de “estética” tras su actuación el domingo 23 de junio de 2013
en la Plaza de Toros Las Palomas por los motivos que a continuación se
detallan.
Una de las
primeras cosas que el hombre, desde que nace, es capaz de reconocer, recordar y
anhelar es aquello que le gusta; aquello que le parece bonito, bello, atractivo
y atrayente…; aquello que le resulta estético…No en vano, a lo que concedemos
mayor importancia en primer lugar es a lo que vemos y nos resulta hermoso.
Antes de
saber lo que es la ética, lo que está bien y lo que está mal, antes de
reconocer el valor de ciertas actitudes o acciones, de reconocer la épica,
somos capaces de reconocer lo que se nos antoja como estético…
La primera
vez que un niño va a una plaza de toros,
porque no hay nada negativo ni corrupto en este hecho, no sabe muy bien qué es
lo que va a ver. Con suerte irá de la
mano de alguien que le guiará en este rito, que le irá diciendo el porqué de
las cosas, el por qué sí y el por qué no…, alguien que le irá contando y
explicando y enseñando poco a poco y con paciencia…Y ese niño irá aprehendiendo
todo esto que le cuentan, pero es difícil, es complejo, son muchos detalles los
que observar y analizar y recordar…Lo
único que sabe es si le gusta o no lo que ve, lo que percibe con sus sentidos;
lo único que sabe es que aquello es bonito…; aunque aún no sea capaz de
comprender el concepto de estética…
Y la mente
de este niño no deja de recibir palabras que pretenden explicarle todo lo que
está pasando. Es como un torbellino de términos incomprensibles que se amontonan
en su cabeza y que ahora mismo no entiende, pero que no caerán en saco
roto…Pero él solo puede ver tres cosas: el toro, el torero y la estética de un
movimiento redondo y perfecto que acaba igual que empezó, con un pitón atado a
una tela, con una cintura que parece querer partirse, con el hilo del toreo que
va tejiendo poco a poco un entramado mágico entre un animal y un
hombre…Probablemente sea la primera vez que se le erice el vello de la nuca…
Desde ese
instante quedará irremediablemente atado a un mundo de épica, ética y
estética…Aunque esto lo aprenderá más tarde, porque ahora mismo lo único que es
capaz de asimilar es que el toreo es
hermoso, bello, bonito…Y esto es algo que no olvidará jamás…
Quizás el
pasado 23 d junio algún niño acudió por vez primera a una corrida de toros en
Algeciras… ¡Afortunado él y afortunado el toreo…! Ya hay un loco más en este
manicomio de belleza… Porque la estética del toreo de Manzanares esa tarde en
Algeciras habrá hecho que este niño quiera volver una y otra vez a una plaza de
toros.
¡Y cómo
toreó Manzanares…! Despacio, con dulzura…, pero mandando, imponiendo, templando
y con autoridad. Movimiento circular eterno en series con la derecha que no quieren
acabar nunca y que culminan en pases de pecho que quieren durar minutos…Cambios
de mano y trincherillas que te quiebran el alma…Naturales de ensueño, de
cintura quebrada y brazo infinito…; mágicos, templados, hondos…, el fondo del
Estrecho en una muleta…Armonía de movimientos que hacen sonar la música de tus
adentros; olés que llenan la plaza siguiendo el latido de los corazones, locura
de sentimientos y sinestesia total…; ineludibilidad del destino que decía que
había que estar allí esa tarde, que hizo que un niño que aún no sabe escribir
sea capaz de leer la intemporalidad de la belleza de un pase de pecho…
Toda la
actuación de Manzanares esa tarde del 23 de junio está cargada de estética:
desde el paseíllo hasta su salida a hombros, en sus dos toros…; sí, en sus dos
toros, porque no se nos puede olvidar la eternidad de los muletazos a su primer
toro. Culminación estética en su faena al quinto de la tarde, un toro sardo de
obediente embestida. Y si me piden que escoja un solo detalle, les daré uno: el
pase de pecho que cierra la tercera serie de la faena a su segundo toro. Y como yo
no sabría describirles a la perfección cómo fue este hecho, déjenme que otra
persona lo haga por mí…Gerardo Diego…
Entre
un temporal deshecho
La
gruesa nave embestía.
Al
pasar por el estrecho
La
plaza se estremecía.
Tú,
erguido, firme, derecho,
Faro
en tu roca vigía,
Larga
el brazo, álzale al techo,
Rompa
la espuma bravía.
Y
allá va el pase de pecho.
Fue
la noche y es el día
Gerardo Diego, Pase de pecho, Poesías y Prosas Taurinas,
ed., Pre-textos, 1996
Creo que poco más queda por
decir…
Gracias por
tanta belleza…
Y gracias
de parte de este niño que estaba allí, y que volverá a los toros, seguro… Y se
lo dice la experiencia personal, porque la que desde aquí les habla sigue
volviendo año tras año en busca de esa primera estética que descubrió, cuando
no sabía escribir, una tarde en Las Palomas…
Macarena
Pérez Pérez.
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